Detrás de una conducta difícil casi siempre hay una emoción que el niño no sabe gestionar. Castigar más no funciona; entender y reeducar, sí.
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Rabietas explosivas que no corresponden a su edad, desafío constante a las normas, peleas, insultos, portazos… La convivencia se vuelve agotadora y muchos padres oscilan entre el castigo y la rendición, con la sensación de haber probado ya de todo.
En Tecum evaluamos qué hay detrás de la conducta —frustración, demandas de atención, dificultades de regulación, problemas en el colegio— y trabajamos en dos frentes: con el niño o adolescente, entrenando el autocontrol y la expresión adecuada del enfado; y con vosotros, con pautas educativas concretas y coherentes que devuelven la calma a casa.
Si te identificas con varias de estas señales, una consulta puede ayudarte a poner nombre a lo que ocurre y a saber qué hacer.
Un proceso claro, con objetivos definidos desde la primera sesión.
Analizamos cuándo, dónde y por qué aparecen las conductas: qué las dispara y qué las está manteniendo.
Entrenamos regulación del enfado, tolerancia a la frustración y formas adecuadas de pedir y protestar.
Pautas educativas concretas para casa: límites claros, consecuencias coherentes y refuerzo de lo positivo.
Algunas conductas son evolutivas, pero si son intensas, frecuentes y afectan a la familia o al colegio, conviene evaluarlas: cuanto antes se interviene, más fácil es reconducirlas.
Sí. Con adolescentes el enfoque cambia —más negociación y alianza—, pero los problemas de conducta también responden bien al tratamiento.
Sí, y es la mejor noticia: gran parte del cambio se consigue con las pautas que aplicaréis en casa. Os acompañamos paso a paso.
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